3. 1
Descripción
Los
individuos con trastorno religioso de la
personalidad (TRP) consideran que Dios es una construcción y experiencia
propia, que depende de los rituales, devociones, pensamientos religiosos, obras
humanas en general, que puedan ponerse en práctica para ganar la indulgencia y
los favores del Creador.
Como
puede apreciarse, una gran proporción de la humanidad se rige por prácticas
religiosas que considera absolutamente verdaderas aunque no se tenga un soporte
espiritual y real de dicha relación con la Deidad.
En
este sentido son infinitos los sistemas religiosos, sectas, movimientos
espirituales, entre otros más, inventados por hombres astutos que se aprovechan
de las necesidades espirituales de sus fieles, quienes en esencia sí desean
tener una relación personal con Dios, aparte de lograr unas prácticas
religiosas sanas para con el Creador.
Asimismo,
muchas de las doctrinas inventadas por dichos hombres están plagadas de sus
errores, imperfecciones y convicciones sobre lo que consideran la verdadera
espiritualidad.
El
individuo religioso suele vender una eternidad
de la cual ni el mismo tiene garantía y certeza humana; así como referir
experiencias espirituales espectaculares que nadie más ha podido tener.
La
persona con TRP practica ritos religiosos de los cuales no tiene certeza de su
eficacia, así como un autoperdón, como si viniera de parte de Dios mismo, de sus falencias y pecados,
pero sin lograr jamás una liberación plena de lo que esclaviza su vida. Estos
individuos suelen ser incongruentes, por supuesto, entre aquello que predican y
lo que realmente aplican.
El ritualismo se explica por la serie de actos
religiosos, supuestamente aceptados por Dios y falsamente eficaces en la
conciencia de las personas.
La devocionalidad le permite o
autojustifica dándole un tinte afectivo y emocional a su religiosidad.
Los actos bondadosos y sacrificiales (que deben ser normales o naturales) le generan el
sentimiento de bondad y le hacen creer que Dios lo justifica por ayudar a otros
o por su generosidad.
La liberación se experimenta de forma
incompleta mientras dura el ritual, pero la condición humana en esencia sigue
sin cambiar, sin justificación de parte del Dador de la vida.
Las
personas con TRP pueden ser percibidas y valoradas como muy cercanas a Dios,
como agentes irrefutables de la verdad, como personas más santas o como seres
que sí van por el camino del bien.
3. 2 Rasgos
descriptivos
Es posible postular los siguientes rasgos:
§ Autojustificación. El individuo religioso busca salvarse a sí mismo, y a otros por
sus propios medios, y no por dirección divina.
§ Devocionalidad. Tendencia de la espiritualidad del individuo para dar carácter
sagrado, o en su defecto de sacrilegio, a diversos eventos religiosos.
§ Idolatría. El individuo puede adorar imágenes, artilugios, artefactos,
objetos religiosos meramente de carácter religioso y ritual, con énfasis
animista.
§ Ritualismo. El individuo se adscribe o inventa rituales para “acercarse” a
Dios.
§ Éxtasis. El individuo puede experimentar algunos estados alterados de
conciencia, de trance, de “espiritualidad”, bajo sugestión de un líder, una
doctrina o un ideal religioso.
§ Autosacrificios. El sujeto puede realizar sacrificios dignos de admiración por
expiar sus pecados y sus culpas, así como realizar buenas obras
persistentemente para sentirse bien delante del Creador.
§ Otras características. Que puedan ser identificadas alrededor del comportamiento
religioso.
3. 3 Dinámica
El
individuo con TRP corresponde a la mayoría del porcentaje de la humanidad de
todos los tiempos, por cuanto la religión, el sectarismo, las ideologías y
diversas corrientes del pensamiento, son producciones culturales e inventos
humanos, y que semejante a lo humano, están llenos de errores, imperfecciones e
injusticias.
La
característica central del TRP es la creencia de poder “ganarse” a Dios por los
propios medios, fuerzas y recursos, así como “autosalvarse” de una conciencia
moralmente reprobable.
Estas
personas pueden estructurar o seguir rituales que ejercen un “efecto
psicológico” de autoindulgencia, autoperdón y paz, en la conciencia del
individuo, pero que, cuando se esfuma dicho efecto, sienten en sí las
consecuencias de la falta de arrepentimiento
y enmienda que exige el Creador de
sus hijos.
Estas
personas muy arraigadas en tradiciones
religiosas, buscarán que otras permanezcan en la misma dinámica religiosa o que
cambien de forma de parecer a su propio sistema “más eficaz”.
El
religioso suele tornarse inflexible, rígido, sectario, de modo que algunos
movimientos religiosos se vuelven violentos en la imposición de sus creencias y
ritos, demasiado permisivos con la inmoralidad, como ocurre en otras instancias.
Este
individuo es excelente para mirar la paja en el ojo ajeno, pero cuenta con la
imposibilidad de verla en sí mismo, desarraigarla.
El
religioso espera fechas específicas para “santificarse” o “enmendarse”, pero
apenas pasen, seguirá en su desenfreno de conducta y su ritualismo sagrado.
En
realidad, uno de los rasgos o proceso cognitivo marcado en el individuo con TRP
es el autoengaño de creer que está bien con el Creador y que tiene su eternidad
garantizada.
3. 4 Posible etiología
El
ser humano tiende a la trascendencia; desde la antigüedad se ha preguntado por
la Deidad, por algo más allá de lo terrenal: ¿Qué viene después de la muerte?
¿Cuál es el papel del sufrimiento en la vida? ¿Existe la Salvación? ¿Existe la
condenación?, preguntas que inquietan día a día a la persona. El individuo sabe
que tiene un consciencia que le indica si sus comportamientos son moralmente
adecuados o no (“buenos” o “malos”).
En
esa medida el individuo puede caer en la tentación de elaborar sus propias
explicaciones y teorías acerca de Dios y lo trascendente, para suplir sus
“necesidades espirituales”; en esta dirección no son pocas las religiones,
sectas, movimientos espirituales creados por el individuo para explicar a Dios
y tratar de comprenderlo. En consecuencia: ganar el favor y la indulgencia divinos.
La
persona con TRP por lo general está adscrita a una tradición religiosa frente a
la cual no ha podido decidir y comprobar su efectividad en cuanto a su relación
con Dios.
Ya
dentro de la dinámica religiosa el individuo con un TRP ha sido adoctrinado por
sus padres, por un grupo sectario, una institución o una comunidad, que le ha
vendido la idea de que las prácticas religiosas son el único medio de contactar
con Dios y obtener su “bendición”; pero el individuo religioso ha caído en la
intolerancia y la intransigencia frente a todo aquel que no comparte su
“doctrina”, y considera que se “autosalva” y los demás están “condenados”.
El
individuo con TRP es un producto de la cultura, la tradición y la transmisión
familiar de las diversificadas creencias
del ser humano.
3. 5 Ayuda-tratamiento-intervención
En
individuo con TRP necesita realmente de la liberación y sanidad divinas, que lo
libren de sus concepciones ritualistas, tradicionalistas, incluso idólatras,
como medios efectivos de llegar a Dios y obtener sus favores.
Necesita
la persona aprender que la verdadera religión libera a la persona, y no le
exige ritualismos inventados para autojustificación personal; la expresión del
amor de Dios y el amor a los semejantes, surge de un corazón que ha conocido
realmente el amor del Creador y la gracia divina.
Con
estos individuos puede funcionar:
§ Enseñarles la liberación divina expresada en las Sagradas
Escrituras.
§ Confrontarles en cuanto a los rituales, de modo que puedan reflexionar
sobre la verdad de Dios también enseñada en las Sagradas Escrituras.
§ Motivarles a tener un amor más misericordioso con sus semejantes, de
manera que el juzgar o ser juez de otros sea un comportamiento en constante
erradicación.
§ Trabajar en sus esquemas mentales: “Si hago obras buenas, Dios me
salva”, “Si ayudo a muchos soy mejor persona, mejor que otros”, “Si estoy la
mayor parte del tiempo en la iglesia soy muy espiritual”, “El pecado depende de
que uno se sienta bien o no con lo que se haga”, “Dios no pide cuentas de nada
ni a nadie…Nos ama a todos simplemente”, etc.
§ Manifestarle amor y comprensión al paciente quien ha quedado atado a
prácticas religiosas, inflexibles, rígidas, carentes de misericordia.
3. 6 Casos cotidianos del TRP
a. Ejemplo
clásico de la religiosidad en las Sagradas Escrituras: “A unos que confiaban en
sí mismos como justos, y menospreciaban a otros, dijo también esta parábola:
Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo, y el otro publicano. El
fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy
gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni
aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo
que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al
cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí,
pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro;
porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será
enaltecido.” (San Lucas 18. 9-14)
b. “Hombre
de 40 años, religioso, con estudios extendidos y profundos en ciencias
religiosas; militante religioso, pero que aún no ha podido ser libre de
comportamientos inmorales, que oculta permanentemente, por temor a su imagen,
así como una tendencia a permanecer callado dado el imaginario que la sociedad
maneja del religioso. Sabe que de un momento todo podría salir de lo oculto.”
c.
“Rituales de Semana Santa. En algunas religiones o movimientos sectarios, los
individuos se autoflagelan, hacen sacrificios personales cruentos y
diversificadas maneras de poder obtener el perdón y la bendición divina; su
autocontrol y “santidad” durará mientras se den los rituales; cuando finalicen,
el pecado original vendrá con mayor fuerza sobre sus vidas, evidenciando su
precaria condición espiritual. Ni los sujetos mismos entienden por qué ello
ocurre de dicha manera.”

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