sábado, 27 de diciembre de 2014

1. EL TRASTORNO INTOLERANTE DE LA PERSONALIDAD



1. 1 Descripción

Los individuos con trastorno intolerante de la personalidad (TIP) suelen estar motivados por una constante impulsividad, impaciencia y hostilidad frente a la manera de actuar de otros o los eventos de la realidad, en cuanto a cómo debieran ser-ocurrir u operar.

Estas personas son un producto y confirmación en la época contemporánea, del egoísmo que caracteriza al individuo al pretender que los eventos ocurran a su acomodo, por un lado, o que las personas actúen como ellos lo desean inmediatamente, por el otro.

El individuo intolerante considera que los sucesos deben seguir el curso que él cree son los correctos o perfectos, de modo que, a la manera de las personas obsesivo-compulsivas, hay una fuerte tendencia al perfeccionismo y sus falsas caretas.

La impulsividad lleva al individuo a actuar correctivamente (violando quizás los derechos de otros), sin control, sin medir las consecuencias y a merced de los afectos, emociones y sentimientos negativos.

La impaciencia presupone el afán de la persona por obtener lo que desea, aun cuando puedan derivarse consecuencias negativas de diversos actos. El individuo impaciente, en consecuencia, actuará errático y los resultados, cuando tenga tiempo de analizarlos, no serán lo que inicialmente hubiera pensado o planeado.

La hostilidad significa la rabia, el odio, la cólera latentes, contra un mundo que no marcha a su antojo, así como la solución impulsiva e irracional a la hora de actuar o hacer justicia por su cuenta.

Las personas con un TIP pueden verse inmiscuidas en tragedias y problemas de diversa gama, por su falta de misericordia, comprensión, tolerancia, solidaridad, convivencia, autocontrol, entre otros, todas ellas acciones ideales en la interacción social.



1. 2 Rasgos descriptivos

Es posible postular los siguientes rasgos:

·   Impulsividad. El sujeto no controlará sus impulsos cuando una situación le sea adversa, molesta o intolerable.

·    Estrés. El sujeto manejará ciertos niveles altos de estrés derivados de diversos factores frustrantes (dificultades emocionales; disfunción familiar; problemas o carencias laborales; fanatismo; abuso de poder; vanidad-orgullo; presión social; cambios vitales molestos e infortunados, etc.)

·     Abuso. Por su pérdida de control personal el individuo derivará en comportamientos inadecuados que atentan contra otros, y finalmente en detrimento de sí mismo.

·     Hostilidad. El sujeto manifestará agresión o agresividad por ajustar las situaciones a su acomodo o el comportamiento de los demás a sus caprichos, prejuicios o convicciones.

· Frustración. Es probable que el sujeto lleve consigo frustraciones (fracasos) diversas que puedan ser descargadas o confrontadas con otros en situaciones detonantes de las relaciones interpersonales.

·  Perfeccionismo. Puede darse cierto falso y mal entendido perfeccionismo en los objetos o situaciones que alteren al sujeto cuando la realidad u otras personas no fluyen a su parecer.

·       Crítica. El individuo ha interiorizado una forma automática de criticar, juzgar las situaciones.

·      Hipersensibilidad. A todo lo que considere un estímulo molesto a su egoísmo u orgullo.

·       Otras características. Que puedan ser identificadas alrededor del comportamiento patológico intolerante.


1. 3 Dinámica

Un sujeto con TIP permanece atento a los menores y mínimos detalles que pueden estar en contra de su sistema de funcionamiento del mundo y del actuar de los demás.

Estos individuos anhelan que otros se comporten de x  manera y por tanto sean de tal forma; cuando alguien actúa y no están de acuerdo con ello, pueden tornarse humillativos, despreciativos, comparativos. El sujeto, por ejemplo, en diversas situaciones puede: echarle su vehículo encima a un transeúnte que cruza la calle (porque no le da paso inmediato y veloz); tratar mal verbalmente a otro por una demora en la atención; tener una descarga de furia al interpretar sus intereses amenazados, así la persona sea su amiga o un íntimo.

Los individuos con TIP esperan los eventos detonantes o los detalles que sirvan de excusa para que su egoísmo, soberbia o vanidad, encuentren salida y expresión en la realidad; el intolerante gritará groseramente a otro de lo que se puede morir, carece o inspira. Es una manifestación del odio y desprecio humano en acción.

La persona con este tipo de trastorno, que es transversal a cualquier campo o rol de acción humanos, porta en sí la rigidez y la “horma” que espera sean las circunstancias y las conductas humanas de sus semejantes.

El intolerante (en cierto sentido semejante al comportamiento antisocial en psicopatología) está dispuesto a defenderse y a atacar automáticamente cuando su sensación de control y autoorgullo se vean amenazados, alterados o incluso objeto de ofensas.

Por lo demás, la patología del intolerante radica en varios aspectos; el daño que causa a cualquier relación de convivencia o de pareja; su predisposición a violentarse cuando la impulsividad y pérdida de control le asalten; también su inclinación insidiosa y empecinada a no dar su brazo a torcer y ser más flexible con las situaciones de la realidad y el modo particular de ser de los demás.


Los intolerantes operan como: vecinos insidiosos y conflictivos; como conductores adictos a la velocidad y la intransigencia; como padres de familia maltratadores e injustos; como compañeros de trabajo oposicionistas y traicioneros; como gobernantes adictos y perpetuados en el poder y sordos a las necesidades de otros o de sus opositores; como jefes que creen poder hacerlo todo y desconocer las capacidades de sus subalternos o colaboradores; como estudiantes que odian a sus compañeros, entre miles de comportamientos más.

1. 4 Posible etiología

En las raíces (factores, causas) de la intolerancia (considerada como un antivalor, una mala actitud, una descortesía, entre otras) pueden perfilarse varias directrices; el comportamiento intolerante encuentra en el desamor y la desconsideración un buen caldo de cultivo, de forma que, mediante la expresión de la conducta intolerante, en sus variantes, el individuo expresa su altivez y concepto errado de sí como persona al interactuar con los demás.

El TIP tiene en el comportamiento egoísta (de bastante condición humana profunda) otra fuente de intolerancia, cuando la persona espera que todo funcione o marche como lo quiere y cuando lo quiera; el egoísmo no deja percibir las necesidades de los demás, mucho menos sus derechos y metas. El egoísta está centrado en sí mismo, y de esa forma no puede percibir el mundo como una comunidad sino como un grupo donde sólo él es el único miembro. Es un intolerante de otros.

Los hogares con dinámica familiar humillativa, altiva, comparativa, también incuban individuos que no soportan a sus semejantes, porque así lo aprendieron con sus padres o cuidadores; aquel que no fue soportado positiva y amorosamente no puede soportar a sus semejantes.

En el TIP también la cultura privilegia o legitima, en aras de la libertad de expresión y la misma tolerancia, comportamientos clasistas, comparativos, esnobistas, xenofóbicos, racistas, elitistas; modas, tendencias, jergas, grupúsculos, estilos, etc., que en realidad crean bandos entre las personas, las cuales en aras de sus propios intereses no encuentran fácil el soportarse mutuamente por las marcadas diferencias interiorizadas.

Sin dudas que, los nuevos casos, lamentablemente de proliferación diaria, añadirán factores desencadenantes del TIP.

1. 5 Ayuda-tratamiento-intervención

El individuo intolerante, con características patológicas (persistentes e incontrolables), puede aprender a flexibilizar su comportamiento, incluso controlarlo asertivamente, si tiene las siguientes premisas o aperturas para su progreso:

§  El individuo reconoce su tendencia y conducta intolerante constante, la cual le ha comenzado a acarrear dificultades en diferentes niveles (por ejemplo: ya atacó intempestivamente a otra persona con cuchillo, aunque fuera algo que tuviera necesariamente programado; o quizás el sujeto maltrató a los hijos con consecuencias lamentables…)

§  El individuo deberá superar y erradicar clichés mentales (etiquetas cognitivas) acerca de sus relaciones con otros y con la realidad: “Los demás son unos ineptos”, “Las personas no saben ni…”, “Las cosas se hacen rápido y listo”, “Si me atacan, me defiendo inmediatamente”, “Con la gente no se puede contar”, “Sólo lo mío, lo que pienso y hago es lo eficiente y válido”, etc.

§  Deben precisarse-discernirse algunos rasgos obsesivos y compulsivos que llevan a la persona a perder el control de sí y arremeter en contra de otros.

§  Debe considerarse el perfeccionismo como un síntoma sutilmente camuflado en el individuo que interpreta lo de los demás como una equivocación, error, insignificancia, ineficiencia, etc.

§  Debe conducirse al individuo a sensibilizarse con las probables consecuencias negativas del comportamiento intolerante, de modo que afirme en lo profundo de su pensamiento que puede operar con mayor humanidad, misericordia y flexibilidad.

§  El terapeuta puede utilizar casos ejemplificantes del TIP, que debiliten la inflexibilidad y postura rígida del individuo, y que lo prevengan ante errores que le puedan pesar toda la vida (Por ejemplo: alguien no tuvo tolerancia con el peatón y decidió arrollarlo con su vehículo; ahora paga largos años de condena…)

§  Otras que surjan de las relaciones dialógicas con estas personas.

“Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza.” Antonio Machado


1. 6 Casos cotidianos del TIP

a. “Señora de cuarenta años. No soportó que su hijo de 10 años le desobedeciera y que estuviera inquieto. Perdió el control total en el momento y lo agredió con la chapa o hebilla de una correa en las piernas, causándole cortes que levantaron la piel. El niño no ha podido participar en las clases de educación y cultura física, hasta que sanen las heridas. Después de haberse dialogado con la señora, mostró tristeza, desconcierto y arrepentimiento. Cuando se le preguntó por qué había obrado así y no de otra forma más asertiva respondió: “fue como si se me hubiera metido el diablo en un instante…”. Se le explicó que la intolerancia acompañada de otros factores (rabia, impaciencia, impulsividad, frustración…) constituyen una bomba de tiempo en cualquier momento de las vida.”

b. “Dos hombres de treinta y cinco años en promedio. Ambos caminaban por una calle principal de la ciudad, y necesitaban atravesar por el semáforo a la calle contraria. Tropezaron. Inmediatamente mostraron su enojo. Se profirieron palabras groseras y se enfrascaron a los golpes  en medio de una multitud agolpada en instantes. Hirieron sus rostros por los golpes. Luego cada cual se sacudió, arregló sus vestiduras y siguieron su camino.”

c. “Mujer explosiva y conflictiva. Se incomoda por todo; si percibe mucho ruido, si algo suena, si alguien quita o pone, atenta a los detalles a su alrededor que puedan ser motivo de su queja e intolerancia, la cual hace manifiesta a sus vecinos e inquilinos, los cuales procuran hacer como si no existiera para evitar mayores incomodidades y confrontaciones.”

d. “Joven señorita de dieciséis años, quien atacó con cuchillo a una de sus amigas y compañera de estudio, por celos relacionados con un jovencito que había tenido vínculos que ambas señoritas. La joven agresora era una estudiante promedio, sin aparente trastorno alguno o curso mental patológico.”

e. “Dos hermanas. Una de ellas dejó caer accidentalmente una gota de líquido blanqueador, el cual afectó o dañó la ropa de su hermana; ésta enfurecida interpretó la acción como a propósito y tomó la ropa de su hermana y la dañó toda con venganza e impulsividad incontrolada. La intolerancia del momento hirió la relación entre estas dos hermanas de sangre y familia.”

f. Un caso[1] prototípico nacional (en Colombia)

MURIÓ LUEGO DE SER HERIDO EN REPETIDAS OCASIONES CON UN ARMA CORTOPUNZANTE, EN UN BARRIO DE USAQUÉN

A sus 38 años, Francisco Cifuentes Ferreira –o ‘Tata’, como lo llamaban familiares y amigos – se convirtió en una nueva víctima de intolerancia en Bogotá.
Tata murió luego de ser herido en repetidas ocasiones con un arma cortopunzante para luego ser arrojado por una de las terrazas del edificio Santa Cruz de los Molinos, en la calle 105 con carrera 17, en el barrio San Patricio (localidad de Usaquén). Según algunas versiones, la agresión se dio en la madrugada del lunes, cuando Cifuentes escuchó música que provenía del apartamento 304, donde residía David Emanuel Manotas Char. Al pedirle que le bajara al volumen de la música, Cifuentes –según la Policía– fue agredido por Manotas. Tras el homicidio, el hombre –usando solamente un pantalón de sudadera y un par de medias– tomó el arma y bajó por el ascensor, que ayer amaneció totalmente ensangrentado; luego, amenazó al vigilante de turno y huyó con rumbo desconocido.
“Escuché muchos gritos, así como cuando él (Manotas) hacía esos bochinches. Me dio miedo y llamé a la Policía. Ahí supe que el tipo ya lo había apuñalado”, recordó una vecina. Cuando la ambulancia llegó al lugar encontró el cuerpo de Cifuentes sin signos vitales. “Tenía heridas en la cara, en los hombros y en los antebrazos. Además de politraumatismo y trauma craneoencefálico”, agregó el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (CRUE).

Estaba acostumbrado a la rumba y la música estridente

“A este señor (Manotas) le gustaba la rumba y consumía droga. Cuando estaba en sano juicio era decente, pero cuando perdía el sentido, era otra persona”, explicó un residente. Según la Policía, hace dos meses uniformados del cuadrante fueron al mismo edificio a atender una gresca entre los dos protagonistas de la tragedia. De Cifuentes se sabe que laboraba como corredor de la Bolsa Agropecuaria. Manotas, por su parte, permanecía en la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de Paloquemao, donde fue llevado luego de que la Policía lo capturara en Barrios Unidos, tres horas después.

El dato

David Emanuel Manotas le dijo a Citynoticias que actuó en defensa propia y que Cifuentes “saltó por la ventana”.
Bogotá | 02/09/13

g. Infinitos casos más de la vida cotidiana…

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