1. 1 Descripción
Los individuos con trastorno
intolerante de la personalidad (TIP) suelen estar motivados por una
constante impulsividad, impaciencia y hostilidad frente a la manera de actuar
de otros o los eventos de la realidad, en cuanto a cómo debieran ser-ocurrir u
operar.
Estas personas son un producto y confirmación en la época
contemporánea, del egoísmo que
caracteriza al individuo al pretender que los eventos ocurran a su acomodo, por
un lado, o que las personas actúen como ellos lo desean inmediatamente, por el
otro.
El individuo intolerante considera que los sucesos deben seguir el
curso que él cree son los correctos o perfectos, de modo que, a la manera de
las personas obsesivo-compulsivas, hay una fuerte tendencia al perfeccionismo y
sus falsas caretas.
La impulsividad lleva al
individuo a actuar correctivamente (violando quizás los derechos de otros), sin
control, sin medir las consecuencias y a merced de los afectos, emociones y
sentimientos negativos.
La impaciencia presupone
el afán de la persona por obtener lo que desea, aun cuando puedan derivarse
consecuencias negativas de diversos actos. El individuo impaciente, en
consecuencia, actuará errático y los resultados, cuando tenga tiempo de
analizarlos, no serán lo que inicialmente hubiera pensado o planeado.
La hostilidad significa la
rabia, el odio, la cólera latentes, contra un mundo que no marcha a su antojo,
así como la solución impulsiva e irracional a la hora de actuar o hacer
justicia por su cuenta.
Las personas con un TIP pueden verse inmiscuidas en tragedias y
problemas de diversa gama, por su falta de misericordia, comprensión,
tolerancia, solidaridad, convivencia, autocontrol, entre otros, todas ellas
acciones ideales en la interacción social.
1. 2 Rasgos
descriptivos
Es posible postular los siguientes rasgos:
· Impulsividad. El sujeto no controlará
sus impulsos cuando una situación le sea adversa, molesta o intolerable.
· Estrés. El sujeto manejará ciertos
niveles altos de estrés derivados de diversos factores frustrantes
(dificultades emocionales; disfunción familiar; problemas o carencias
laborales; fanatismo; abuso de poder; vanidad-orgullo; presión social; cambios
vitales molestos e infortunados, etc.)
· Abuso. Por su pérdida de control
personal el individuo derivará en comportamientos inadecuados que atentan
contra otros, y finalmente en detrimento de sí mismo.
· Hostilidad. El sujeto manifestará
agresión o agresividad por ajustar las situaciones a su acomodo o el
comportamiento de los demás a sus caprichos, prejuicios o convicciones.
· Frustración. Es probable que el sujeto
lleve consigo frustraciones (fracasos) diversas que puedan ser descargadas o
confrontadas con otros en situaciones detonantes de las relaciones
interpersonales.
· Perfeccionismo. Puede darse cierto falso y
mal entendido perfeccionismo en los objetos o situaciones que alteren al sujeto
cuando la realidad u otras personas no fluyen a su parecer.
·
Crítica. El individuo ha
interiorizado una forma automática de criticar, juzgar las situaciones.
· Hipersensibilidad. A todo lo que considere un
estímulo molesto a su egoísmo u orgullo.
·
Otras características. Que puedan ser identificadas
alrededor del comportamiento patológico intolerante.
1. 3 Dinámica
Un
sujeto con TIP permanece atento a los menores y mínimos detalles que pueden
estar en contra de su sistema de funcionamiento del mundo y del actuar de los
demás.
Estos
individuos anhelan que otros se comporten de x
manera y por tanto sean de tal forma; cuando alguien actúa y no están de
acuerdo con ello, pueden tornarse humillativos, despreciativos, comparativos.
El sujeto, por ejemplo, en diversas situaciones puede: echarle su vehículo
encima a un transeúnte que cruza la calle (porque no le da paso inmediato y
veloz); tratar mal verbalmente a otro por una demora en la atención; tener una
descarga de furia al interpretar sus intereses amenazados, así la persona sea
su amiga o un íntimo.
Los
individuos con TIP esperan los eventos detonantes o los detalles que sirvan de
excusa para que su egoísmo, soberbia o vanidad, encuentren salida y expresión
en la realidad; el intolerante gritará groseramente a otro de lo que se puede
morir, carece o inspira. Es una manifestación del odio y desprecio humano en
acción.
La
persona con este tipo de trastorno, que es transversal
a cualquier campo o rol de acción humanos, porta en sí la rigidez y la “horma”
que espera sean las circunstancias y las conductas humanas de sus semejantes.
El
intolerante (en cierto sentido semejante al comportamiento antisocial en
psicopatología) está dispuesto a defenderse y a atacar automáticamente cuando
su sensación de control y autoorgullo se vean amenazados, alterados o incluso
objeto de ofensas.
Por
lo demás, la patología del intolerante radica en varios aspectos; el daño que
causa a cualquier relación de convivencia o de pareja; su predisposición a
violentarse cuando la impulsividad y pérdida de control le asalten; también su
inclinación insidiosa y empecinada a no dar su brazo a torcer y ser más
flexible con las situaciones de la realidad y el modo particular de ser de los
demás.
Los
intolerantes operan como: vecinos insidiosos y conflictivos; como conductores
adictos a la velocidad y la intransigencia; como padres de familia
maltratadores e injustos; como compañeros de trabajo oposicionistas y
traicioneros; como gobernantes adictos y perpetuados en el poder y sordos a las
necesidades de otros o de sus opositores; como jefes que creen poder hacerlo
todo y desconocer las capacidades de sus subalternos o colaboradores; como
estudiantes que odian a sus compañeros, entre miles de comportamientos más.
1. 4 Posible etiología
En
las raíces (factores, causas) de la intolerancia (considerada como un
antivalor, una mala actitud, una descortesía, entre otras) pueden perfilarse
varias directrices; el comportamiento intolerante encuentra en el desamor y la desconsideración un buen caldo de cultivo, de forma que, mediante
la expresión de la conducta intolerante, en sus variantes, el individuo expresa
su altivez y concepto errado de sí como persona al interactuar con los demás.
El
TIP tiene en el comportamiento egoísta
(de bastante condición humana profunda) otra fuente de intolerancia, cuando la
persona espera que todo funcione o marche como lo quiere y cuando lo quiera; el
egoísmo no deja percibir las necesidades de los demás, mucho menos sus derechos
y metas. El egoísta está centrado en sí mismo, y de esa forma no puede percibir
el mundo como una comunidad sino como un grupo donde sólo él es el único
miembro. Es un intolerante de otros.
Los
hogares con dinámica familiar humillativa, altiva, comparativa, también incuban
individuos que no soportan a sus
semejantes, porque así lo aprendieron con sus padres o cuidadores; aquel que no
fue soportado positiva y amorosamente no puede soportar a sus semejantes.
En
el TIP también la cultura privilegia o legitima, en aras de la libertad de
expresión y la misma tolerancia, comportamientos clasistas, comparativos,
esnobistas, xenofóbicos, racistas, elitistas; modas, tendencias, jergas,
grupúsculos, estilos, etc., que en realidad crean bandos entre las personas,
las cuales en aras de sus propios intereses no encuentran fácil el soportarse
mutuamente por las marcadas diferencias interiorizadas.
Sin
dudas que, los nuevos casos, lamentablemente de proliferación diaria, añadirán
factores desencadenantes del TIP.
1. 5 Ayuda-tratamiento-intervención
§ El individuo reconoce su tendencia y conducta intolerante constante,
la cual le ha comenzado a acarrear dificultades en diferentes niveles (por
ejemplo: ya atacó intempestivamente a otra persona con cuchillo, aunque fuera
algo que tuviera necesariamente programado; o quizás el sujeto maltrató a los
hijos con consecuencias lamentables…)
§ El individuo deberá superar y erradicar clichés mentales (etiquetas
cognitivas) acerca de sus relaciones con otros y con la realidad: “Los demás
son unos ineptos”, “Las personas no saben ni…”, “Las cosas se hacen rápido y
listo”, “Si me atacan, me defiendo inmediatamente”, “Con la gente no se puede
contar”, “Sólo lo mío, lo que pienso y hago es lo eficiente y válido”, etc.
§ Deben precisarse-discernirse algunos rasgos obsesivos y compulsivos
que llevan a la persona a perder el control de sí y arremeter en contra de
otros.
§ Debe considerarse el perfeccionismo como un síntoma sutilmente
camuflado en el individuo que interpreta lo de los demás como una equivocación,
error, insignificancia, ineficiencia, etc.
§ Debe conducirse al individuo a sensibilizarse con las probables
consecuencias negativas del comportamiento intolerante, de modo que afirme en
lo profundo de su pensamiento que puede operar con mayor humanidad,
misericordia y flexibilidad.
§ El terapeuta puede utilizar casos ejemplificantes del TIP, que
debiliten la inflexibilidad y postura rígida del individuo, y que lo prevengan ante
errores que le puedan pesar toda la vida (Por ejemplo: alguien no tuvo
tolerancia con el peatón y decidió arrollarlo con su vehículo; ahora paga
largos años de condena…)
§ Otras que surjan de las relaciones dialógicas con estas personas.
“Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo
aquello que no les cabe en la cabeza.” Antonio Machado
1. 6 Casos cotidianos del TIP
a. “Señora de cuarenta años.
No soportó que su hijo de 10 años le desobedeciera y que estuviera inquieto.
Perdió el control total en el momento y lo agredió con la chapa o hebilla de
una correa en las piernas, causándole cortes que levantaron la piel. El niño no
ha podido participar en las clases de educación y cultura física, hasta que
sanen las heridas. Después de haberse dialogado con la señora, mostró tristeza,
desconcierto y arrepentimiento. Cuando se le preguntó por qué había obrado así
y no de otra forma más asertiva respondió: “fue
como si se me hubiera metido el diablo en un instante…”. Se le explicó que
la intolerancia acompañada de otros factores (rabia, impaciencia, impulsividad,
frustración…) constituyen una bomba de tiempo en cualquier momento de las
vida.”
b. “Dos hombres de treinta y
cinco años en promedio. Ambos caminaban por una calle principal de la ciudad, y
necesitaban atravesar por el semáforo a la calle contraria. Tropezaron.
Inmediatamente mostraron su enojo. Se profirieron palabras groseras y se
enfrascaron a los golpes en medio de una
multitud agolpada en instantes. Hirieron sus rostros por los golpes. Luego cada
cual se sacudió, arregló sus vestiduras y siguieron su camino.”
c. “Mujer explosiva y
conflictiva. Se incomoda por todo; si percibe mucho ruido, si algo suena, si
alguien quita o pone, atenta a los detalles a su alrededor que puedan ser
motivo de su queja e intolerancia, la cual hace manifiesta a sus vecinos e
inquilinos, los cuales procuran hacer como si no existiera para evitar mayores
incomodidades y confrontaciones.”
d. “Joven señorita de
dieciséis años, quien atacó con cuchillo a una de sus amigas y compañera de
estudio, por celos relacionados con un jovencito que había tenido vínculos que
ambas señoritas. La joven agresora era una estudiante promedio, sin aparente
trastorno alguno o curso mental patológico.”
e. “Dos hermanas. Una de
ellas dejó caer accidentalmente una gota de líquido blanqueador, el cual afectó
o dañó la ropa de su hermana; ésta enfurecida interpretó la acción como a
propósito y tomó la ropa de su hermana y la dañó toda con venganza e
impulsividad incontrolada. La intolerancia del momento hirió la relación entre
estas dos hermanas de sangre y familia.”
f. Un caso[1]
prototípico nacional (en Colombia)
“MURIÓ
LUEGO DE SER HERIDO EN REPETIDAS OCASIONES CON UN ARMA CORTOPUNZANTE, EN UN
BARRIO DE USAQUÉN
A
sus 38 años, Francisco Cifuentes Ferreira –o ‘Tata’, como lo llamaban
familiares y amigos – se convirtió en una nueva víctima de intolerancia en
Bogotá.
Tata murió luego de ser herido en repetidas
ocasiones con un arma cortopunzante para luego ser arrojado por una
de las terrazas del edificio Santa Cruz de los Molinos, en la calle 105 con
carrera 17, en el barrio San Patricio (localidad de Usaquén). Según
algunas versiones, la agresión se dio en la madrugada del lunes, cuando
Cifuentes escuchó música que provenía del apartamento 304, donde residía David
Emanuel Manotas Char. Al pedirle que le bajara al volumen de la
música, Cifuentes –según la Policía– fue agredido por Manotas. Tras el homicidio, el hombre –usando
solamente un pantalón de sudadera y un par de medias– tomó el arma y bajó por
el ascensor, que ayer amaneció totalmente ensangrentado; luego, amenazó al
vigilante de turno y huyó con rumbo desconocido.
“Escuché
muchos gritos, así como cuando él (Manotas) hacía esos bochinches. Me dio miedo
y llamé a la Policía. Ahí supe que el tipo ya lo había apuñalado”, recordó una
vecina. Cuando la ambulancia llegó al lugar encontró el cuerpo de Cifuentes sin signos vitales. “Tenía heridas
en la cara, en los hombros y en los antebrazos. Además de politraumatismo y
trauma craneoencefálico”, agregó el Centro Regulador de Urgencias y
Emergencias (CRUE).
Estaba acostumbrado a la rumba y la
música estridente
“A
este señor (Manotas) le gustaba la rumba y consumía droga. Cuando estaba en sano juicio era
decente, pero cuando perdía el sentido, era otra persona”, explicó
un residente. Según la Policía, hace dos meses uniformados del cuadrante fueron
al mismo edificio a atender una gresca entre los dos protagonistas de la
tragedia. De Cifuentes se sabe que laboraba como corredor de la Bolsa
Agropecuaria. Manotas, por su parte, permanecía en la Unidad de Reacción
Inmediata (URI) de Paloquemao, donde fue llevado luego de que la Policía lo capturara en Barrios Unidos,
tres horas después.
El dato
David
Emanuel Manotas le dijo a Citynoticias que actuó en defensa propia y que Cifuentes “saltó por la ventana”.
Bogotá | 02/09/13
g. Infinitos casos más de la vida
cotidiana…

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