2. 1
Descripción
Los
individuos con trastorno ficticio de la
personalidad (TFP), que también podríamos denominar personalidad aparentadora,
artificial o falsa, presentan tendencias y comportamientos para edificar y
construir una vida falseada, fantasiosa, mistificada, ficcional, para demostrar
a otros los que no son, y aparentar ser mejores e incluso felices.
El
individuo ficticio, sin rasgos de psicosis, construye un mundo donde confluyen
modas, jergas, estilos y hábitos, pasatiempos, tecnología, entre otros, que
camuflan u ocultan su verdadera identidad y vacío personal, cuando no su
insatisfacción en la vida. Este sujeto sobreactúa cada día, no auténticamente,
sino inventando nuevos estilos o estereotipos sociopersonales para lograr
aceptación, incluso algo de atención y admiración, como le puede ocurrir al
individuo narcisista o al histriónico.
Las
personas ficticias adquieren jergas específicas para resignificar el mundo, y
tomar el control mediante el lenguaje, de sentimientos y emociones
particulares; en cada país surgen términos y expresiones que unifican,
homogenizan, acercan, y supuestamente rompen las barreras interpersonales.
El
individuo ficticio se apega a modas peculiares, que lo esclavizan y lo hacen
adscribirse a grupos urbanos y subculturas específicas con pensamientos e
ideologías bastante polémicas ética y moralmente.
La vida de “novela” que estructuran
estas personas puede basarse en los estándares o modelos socioculturales que
perciben y aprehenden en los medios masivos de comunicación; los modelos y
estereotipos sociales los afectan, por lo general, negativamente.
En consecuencia, no es raro ver
personas vestidas semejante a sus ídolos, a sus personajes favoritos; con
indumentaria de sus equipos favoritos; individuos con estilos, incluso
apariencia física muy similar o imitativa de otros. Aquí lo patológico radica
en la rebeldía y modales intransigentes que el individuo esgrime para defender
su vida ficcional, como sinónimo de libertad, autenticidad o felicidad.
La ficcionalidad está dada por la estructuración de un estilo de vida
falso, aparentador como sinónimo de libertad, éxito y felicidad.
La falsedad se oculta para dar la apariencia de que se lleva una vida
adecuada y productiva. El ficticio actúa como si realmente fuera plenamente
auténtico.
La artificilidad se evidencia en su discurso y aquellas cosas con
cierto tinte “vano” que esclavizan su vida o la estructuran.
Las personas con un TFP pueden ser
percibidas como personas hipócritas, falsas, “dobles”, oscilantes,
despersonalizadas, carentes de autenticidad real, realmente tornándose raras y
excéntricas.
2. 2 Rasgos
descriptivos
Es posible postular los siguientes rasgos:
·
Rebeldía. El individuo debe estar
en contra de lo establecido para incorporar comportamientos y la influencia de
los demás.
·
Superfluidad. El individuo no posee un
discurso trascendente de la vida, carece de pensamiento crítico y de ideales altruistas.
·
Pasionalidad. El sujeto llega a adorar
su vida falsa, procurando demostrar verdadera libertad y realización personal.
·
Artificialidad. Al sujeto ficticio no
suelen lucirle sus artilugios y gadgets con los cuales precisamente busca
validar su estilo de vida.
·
Fantasiosidad. El sujeto necesita crear
un mundo ficticio donde refugiarse de las influencias estresantes ante cumplir
las normas, la ley, la moral.
· Otras características. Que puedan ser
identificadas alrededor del comportamiento ficticio.
2. 3 Dinámica
Un
individuo con TFP crea un mundo
fantasioso en torno de su vida cotidiana y natural; en este sentido, no es afín
ni tiene nada que ver con el psicótico; puede decirse que se aproxima más al
neurótico en la medida en que necesita desarrollar conductas que le permitan
adaptarse y erradicar la ansiedad de su vida.
La
existencia ilusa de los ficticios gira en torno de la farándula, los ídolos,
los famosos, los vítores, los eventos musicales de moda (conciertos, partys), las tendencias modernas, la
psicodelia, los realities, los
concursos, los amores platónicos, la seducción por lo tecnológico que le
permita refugiarse y construir una nueva personalidad, entre otros.
El
ficticio hará de eventos banales de la vida, situaciones trascendentales en su
lenguaje, en su modo de ver, porque ha sido su percepción y su vivencia. La
falta de autenticidad es notoria, y a veces no concuerda su apariencia física
con el discurso más elaborado y formado que se esperaba al escucharle.
Este
individuo es patológico porque tiende a arrastrar tras de sí a otras personas,
que son sacadas de la sencillez y la moral de la vida, por supuestamente
liberarse o sentirse cool.
Para los sujetos con TFP las marcas
son fundamentales e indican que está en lo correcto, en lo eficiente, en lo
moderno, en lo novedoso, en lo auténtico, lo in, el futuro mismo. La apariencia para ellos es más que
fundamental y la impresión que se cause a otros es una obsesividad porque de
allí depende su orgullo, libertad y éxito… lo que los demás dirán de él.
2. 4 Posible etiología
El
individuo ficticio es un subproducto de la cultura misma, la cual crea
necesidades ficticias, nuevas; intereses falsos; modas obligantes; tendencias
seductoras. Esto no es algo nuevo y se ha visto con el desarrollo de la
tecnología y los diversos bienes materiales, cómo el individuo es influenciado,
positiva o negativamente, por los objetos, modas y tendencias productoras de la
felicidad.
Es
el hogar, desde su dinámica familiar, la forjadora de la autenticidad o
inautenticidad de los hijos, los cuales pueden aprender, por prescripción de
sus padres, a llamar a lo vano trascendental y a lo esencial superfluo. Todo
ello crea también una confusión de valores en la misma forma de vivir del
sujeto; y si bien es casi imposible realizar un listado exhaustivo y perfecto
de lo que es trascendental en la vida de lo que no lo es, la patología enmarca
el autoengaño diario en el que se sume el individuo creyendo que es emblema de
la autenticidad personal.
Los
padres y cuidadores, además de algunas figuras de autoridad para el sujeto,
transmiten lo importante de la existencia o lo banal de ella al individuo, al
cual le suele ser más fácil vivir el sentido superficial de la misma.
La
presión de grupo o el grupo de pares puede cambiar la naturalidad, sencillez y
moral del sujeto, en aras de dar gusto al grupo, liberarse y “ser feliz”, así
se tenga que renunciar a los nobles ideales y la autenticidad.
2. 5 Ayuda-tratamiento-intervención
No
es fácil que un individuo con TFP busque ayuda porque puede asumir su existir
diario como auténtico, y basado en gustos, intereses y preferencias que le
deben ser respetadas (así algunas de ellas puedan ser inadecuadas). Por
ejemplo: el consumo de marihuana viene siendo legalizado en algunos países,
haciendo normal su consumo “racional”, minimizando-subestimando sus riesgos,
aunque la investigación científica haya demostrado algunos de sus efectos
nocivos, aparte de la misma vida que llevan dichos individuos consumidores.
Es
posible que el sujeto busque ayuda cuando experimente algo así como un “vacío
existencial”, o pueda tener síntomas depresivos, obsesivo-compulsivos o un
trastorno del estado de ánimo ligado a frustraciones.
Para
este sujeto atado-esclavizado a lo superficial, pueden funcionar las siguientes
directrices:
§ Identificar factores o eventos en el individuo que le hacen confiar
en modas, tendencias, estilos, apegos… quizás a cosas no tan urgentes en su
vida cotidiana.
§ Confrontarle a que disfrute también de lo sencillo, lo simple, lo
natural, lo familiar, de modo que pueda encontrar su propia esencia personal.
§ Hacer con él un listado de eventos que realmente no le aportan nada
a su calidad de vida, y que por el contrario lo pueden tornar un individuo más
vacío, superficial, acaso “plástico”.
§ Sensibilizarle frente al valor o lo valioso de compartir en familia,
con amistades sanas, metas nobles, ideales propios, etc.
§ Otras que puedan derivar de la interacción dialógica o
conversacional con el sujeto.
“Lo importante no es con qué nació uno, sino qué uso le dé a esos dotes”
Alfred Adler
1. 6 Casos cotidianos del TFP
a.
“Mujer de 25 años. Ante sus vecinos y en general en su comunidad, es una mujer
de casa y responde por sus hijos. En realidad de noche, trabaja en
prostitución, y hace cosas que a la luz del día no podría exhibirlas.
Aparentemente se ve bien. En su vida personal sabe que algunas cosas marchan
muy mal.”
b.
“Mujer de 32 años. Muy aficionada a los programas realities, concursos,
novelas; no pierde oportunidad de asistir a cada uno de ellos, si tiene la
oportunidad; considera que su vida es “untarse” un poco de farándula y fama: ha
llegado a pensar que las verdaderas emociones y sentimientos son los que
exhiben allí los protagonistas; que aquella es una vida ideal, triunfante y
emocionante. Pese a ello, reconoce cierto vacío personal, y no puede ocultar
cierta falsedad en muchos eventos a los cuales asiste.”
c.
“Hombre de 40 años. Mantiene contactos y relaciones virtuales con varias
mujeres de diferentes edades. En realidad la fotografía que usa no es la que
corresponde a su real apariencia física; no presenta las características y
logros que les refiere; busca llamar la atención y tener aceptación, aunque
sólo sea en la red; quizás alguien lo pueda aceptar como es si sutilmente va
desenmascarando su realidad personal; considera que el éxito es el que otros le
pueden brindar con retroalimentaciones virtuales agradables. De todas formas es
consciente de que muchos comportamientos similares han causado muchos problemas
en la vida social. Hasta muertes se han producido por engaños virtuales.”
“El hombre es abofeteado por
las circunstancias mientras se piense a sí mismo como un ser creado por las
condiciones exteriores, pero cuando se da cuenta que es un poder creativo, y
que puede manejar las tierras y semillas de su ser de las que las
circunstancias nacen, se convierte en el
dueño y señor de sí mismo.”
James Allen

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